El arte puede salvar las almas, y en Caribbean Craft creen que también puede ayudar a salvar una nación. La empresa emplea a 300 artesanos haitianos que producen máscaras de carnaval, esculturas y pinturas para la exportación. El terremoto de 2010 los dejó sin su única planta, pero Magalie Dresse, su propietaria, no ha dejado que su ánimo se derrumbe. Actualmente los artesanos de Caribbean Craft transforman material reciclado en arte popular desde unas carpas, pero con un pequeño préstamo de la CII la empresa levantará instalaciones permanentes y un depósito de acero. Las cosas, piensa Dresse, siempre pueden ser mejores y merced a la demanda y apoyo internacionales su empresa podría incorporar mil nuevos artesanos a su plantel de diseñadores.